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PROGRAMA DE ARQUEOLOGÍA URBANA (PAU)
¿CÓMO Y POR QUÉ SURGIÓ ESTE PROGRAMA INTERDISCIPLINARIO
Una vez terminadas las excavaciones del Templo mayor (1978-1982) entramos de lleno a la tercera fase de nuestra investigación: la interpretación. Recordemos que, conforme a nuestros planteamientos, las investigaciones del principal templo azteca las habíamos dividido en tres fases.
Con todo el conocimiento adquirido con respecto al Templo Mayor, vimos la necesidad de ampliar las perspectivas de la investigación tomando como núcleo el principal templo azteca. Fue así como surgió el Programa de Arqueología Urbana (PAU), gracias al cual se han podido realizar más de diez trabajos en otros tantos predios que han permitido rescatar un buen número de datos con los que, poco a poco, podemos reconstruir la historia de este sector tan importante de la Ciudad de México.OBJETIVOS DEL PAU
El objetivo más importante del PAU es el de conocer el proceso de desarrollo de una área específica que tuvo - y tiene - importancia relevante para la Ciudad de México. Se trata de tomar como base el antiguo recinto ceremonial de Mexico-Tenochtitlan y observar cómo, a lo largo de varios siglos, dicha área fue evolucionando hasta devenir en lo que es hoy.
ÁREA DE ESTUDIO
Muchos son los autores que han tratado de determinar el perímetro del antiguo recinto ceremonial azteca. Ya Sahagún presenta el espacio en el Códice Matritense. Sin embargo, en 1888 Chavero plantea en México a través de los siglos los alcances del mismo. El sabio alemán Eduard Seler propone dos áreas en 1901y 1903, en tanto que Batres plantea la suya en donde la Catedral ocupa el centro de la misma. Por cierto que la de Batres y la segunda de Seler son similares y se basan en las excavaciones hechas por don Leopoldo en 1901 en la Calle de las Escalerillas. Pocos años después, Maudslay (1912) y Ceballos Novelo (1920) coinciden en cuanto al perímetro del recinto y el Arq. Cuevas, quien realiza rescates a un costado de la distribución de los edificios del recinto sagrado y más recientemente Ignacio Marquina hace otro tanto en 1951 y en 1960. Para nuestra investigación hemos tomado como referencia el plano de Marquina, si bien hay que considerar, conforme a nuestras excavaciones, que el límite oriente del recinto está más atinado en lo planteado por Maudslay y Ceballos Novelo, es decir, que por ese lado el recinto llega a la altura de la calle de Licenciado Verdad. Consideramos que sería bueno dar un margen mayor por el oriente a nuestra área de estudio, coincidiendo así con el plano de Marquina, quien piensa que el recinto tuvo alrededor de 500 m., por lado.
De lo anterior se desprende que, nuestro universo de estudio, tiene los siguientes límites: al norte con las calles de San Ildefonso y González Obregón; al poniente con Brasil y Monte de Piedad; al sur con la parte norte de Palacio Nacional y frente a la fachada principal de la Catedral Metropolitana y al oriente con las calles de El Carmen y Correo Mayor, es decir, siete manzanas o bloques urbanos que hemos ordenado con números romanos.
Como se ve, tratamos de analizar cómo y por qué se dio el desarrollo en esa área; los cambios cualitativos y cuantitativos ocurridos y por ende la continuidad y discontinuidad de la misma. Con ello tratamos de evitar la práctica común en rescate arqueológico de atender la recuperación de materiales y vestigios sólo a partir del momento en que se da aviso de que se está haciendo tal o cual obra. La anticipación ha permitido que mucha información esté en nuestras manos para ser publicada.ETAPA PREHISPÁNICA
La etapa prehispánica la contamos a partir de la fundación de la ciudad azteca de Tenochtitlan en 1325 d.C., según lo indican alrededor de diez fuentes históricas, aunque por los aportes de las excavaciones en Catedral por parte del PAU sabemos que hubo un asentamiento al encontrarse presencia de cerámica tolteca de la fase Tula (900-1000 d.C.) aunque no asociada a grandes estructuras arquitectónicas, lo que hace pensar que bien pudo tratarse de pescadores o cazadores de aves lacustres que ocuparon por aquel entonces los islotes en medio del lago. Durante los casi dos siglos de ocupación azteca (1325-1521 d.C.), en nuestra área de estudio se estableció el centro real y simbólico de la ciudad, el espacio sagrado que contenía cerca de 78 edificios al decir de Fray Bernardino de Sahagún.
Este recinto o gran plaza se consideraba una réplica del cosmos de acuerdo a la manera en que el azteca tenía de la estructura universal, de su cosmovisión. El Templo Mayor era el centro fundamental de esa cosmovisión y el lugar en donde se encontraban y cruzaban los niveles de la misma: los niveles celestes, el inframundo y la tierra en donde se asentaba el hombre. A esto hay que agregar que de él partían los cuatro rumbos del universo presentes en las cuatro puertas y calzadas orientadas cada una a los rumbos cardinales, lo que dividía a la ciudad en cuatro grandes "barrios". Todo esto hacía de aquel recinto el lugar sagrado por excelencia. Fuera de él se encontraba el espacio profano o menos sacralizado de la ciudad, en donde estaban los palacios de los gobernantes y de la nobleza así como de la gente trabajadora. Cabe agregar que en los diferentes calpulli habían templos que también constituían "centros" al igual que el fogón dentro de la casa, pero el recinto ceremonial y su Templo Mayor eran lo que hemos denominado el "centro fundamental" .
ETAPA COLONIALLa etapa colonial parte de 1521 d.C., hasta el momento de la independencia en 1821, lo que nos da tres siglos de ocupación constante, a principios de la cual ocurrió algo importante: al momento de la conquista, Cortés decide que la ciudad permanezca en el mismo lugar. No dudamos que el capitán español estuviera al tanto de la importancia que tenía el recinto ceremonial como centro fundamental y decidiera quitar toda huella de él. La destrucción del Templo Mayor llegó a tal grado que de la última etapa constructiva únicamente encontramos la huella en el piso y restos de la plataforma, de escaso metro de altura, sobre la que se asentaba. Con los otros edificios ocurrió lo mismo. Dicho en otras palabras, Cortés se encargó de borrar toda traza de lo que habían sido el espacio sagrado azteca. Fue así como la plaza colonial se ubicó más al sur (actual zócalo) y del espacio sagrado prehispánico sólo la esquina suroeste continuó con su carácter sagrado, pero con otras ideas y otros dioses: allí se estableció la Catedral de México. Se repartieron predios a los conquistadores y la nueva traza sentó sus bases sobre el antiguo recinto, transformándose así en un espacio profano.
SIGLO XIX
Durante el siglo XIX en aquella área veíamos, además de la Catedral, otros edificios religiosos como Santa Teresa la Antigua, La Enseñanza, el edificio del Arzobispado y casas solariegas como fueron las de los Marqueses del Apartado y otras de menor tamaño, pero no menos suntuosas, de familias pudientes del México independiente. Sin embargo, a principios del siglo XX hubo un cambio paulatino. La ciudad se fue extendiendo hacia el poniente y el centro fue quedando como un área de comercios y vecindades, por lo que no era raro encontrar casas antiguas convertidas en hacinamiento de familias o en comercios y bodegas de los mismos.
Estos siete siglos de ocupación constante pero cambiante de nuestra área de estudio es lo que el PAU trata de investigar para saber cómo se fue transformando lo que es el corazón de la Ciudad de México.
Colaboran en el PAU los arqueólogos José Francisco Hinojosa Hinojosa y José Álvaro Barrera Rivera, ambos del Museo del Templo Mayor, y personal eventual procedente de diversas instancias dentro del INAH, así como gran cantidad de egresados de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, todos quienes se incorporan, ya sea en trabajo de campo o de investigación en gabinete, conforme a las necesidades del programa.Mayor información la encontrará en el libro:
Matos Moctezuma, Eduardo, "Arqueología Urbana en el Centro de la Ciudad de México", en Estudios de Cultura Náhuatl, vol. 22, UNAM, México, 1992.Eduardo Matos Moctezuma.
Ultima modificación: 31 de Mayo, 2000
Museo del Templo Mayor, Instituto Nacional de Antropología e História, México.
Seminario #8, Centro Histórico, Cuauhtémoc, México, D.F. 06060
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