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Las técnicas de manufactura


Sin lugar a dudas, las figuras de Mictlantecuhtli, al igual que las otras cuatro esculturas que flanqueaban los accesos de la Casa de las Águilas, son obra de verdaderos expertos en el trabajo del barro. Incluso, no es descabellado suponer que las seis esculturas descubiertas hasta el día de hoy en este edificio provengan del mismo taller y sean obra del mismo artista. La maestría con que fueron elaboradas queda patente en las soluciones técnicas que obras de esta magnitud exigen. El hecho de que el autor no haya puesto demasiado interés en la perfección de los pequeños detalles, no va en demérito de la enorme calidad expresiva de las imágenes.

Debido a su gran formato, las esculturas tuvieron que proyectarse en cuatro grandes partes, las cuales serían embonadas por medio del sistema de caja y espiga: a) la cabeza y el cuello; b) el torso, la cadera y los brazos; c) la pierna derecha, y d) la pierna izquierda. Una quinta pieza, que representa al hígado y la vesícula biliar, sería colgada posteriormente a la caja torácica, tal vez con ayuda de un cordel de fibra dura (figura 15).

Con el fin de que las esculturas soportaran las tensiones estructurales que implica un peso mayor a los 100 kg., se preparó una pasta especial con una arcilla de textura media y arena gruesa en abundancia como desgrasante. El artista combinó diversas técnicas para darle forma al barro. Elaboró la cabeza, el torso, las piernas y la vesícula con la ayuda de un molde. Añadió a estas piezas huecas elementos sólidos modelados con sus propias manos: el cilindro del cuello, los brazos, los dos lóbulos del hígado y los pies. Siguiendo esta misma técnica, el artista confeccionó y agregó espigas cilíndricas de 12 cm de diámetro por 9 cm de longitud en las piernas, y de 22 cm de diámetro por 22 cm de longitud en el cuello. Por último, modeló las orejas, las costillas y los listones de las sandalias. Los dedos del artista dejaron sus huellas en las superficies internas de las esculturas y en las espigas, partes ocultas en las que no hubo mucha preocupación por el acabado. Debido a que la pieza sería estucada y pintada, las superficies externas fueron alisadas sin demasiado cuidado con un instrumento duro que dejó marcas en diversos sentidos.

Las cinco piezas fueron entonces horneadas a temperatura media. Las paredes más delgadas --de 1 cm de espesor-- alcanzaron un muy buen grado de cocción y, por ende, una dureza considerable; por desgracia, no se registró la misma situación en el caso de las paredes más gruesas que llegan a tener 5.8 cm de espesor. Una vez cocido el barro, se procedió a armar las piezas sobre las banquetas correspondientes de la Casa de las Águilas. Con ese fin, se introdujo una estaca de madera en cada una de las piernas. Dichas estacas --de las que sólo hallamos unas cuantas astillas-- hacían las veces de estructura de sustentación. Sus extremos se proyectaban hacia el exterior a través de las perforaciones circulares que se encuentran en las plantas de los pies. Las estacas fueron entonces ensartadas en dos pequeñas cavidades hechas ex-profeso en la cara superior de las banquetas. A continuación se ensambló la pieza correspondiente a los brazos, el torso, la cadera y los muslos. A través del orificio del cuello se colocó un cuchillo de sacrificio de pedernal, dentro de la pierna derecha del elemento 4 y otro dentro de la pierna izquierda del elemento 5.
Por último, las cabezas fueron acopladas en su lugar.

Cuando las esculturas quedaron colocadas en su posición definitiva, los artistas procedieron a aplicar una fina capa de estuco blanquecino que cubría las imperfecciones de la cerámica y, a la vez, escondía las áreas de unión en cuello, piernas y pies. Con este mismo material fue elaborado el máxtlatl de las imágenes. Finalmente, las esculturas fueron decoradas con pigmentos de color azul, rojo, negro, marrón y amarillo. La policromía fue aplicada uniformemente sobre el estuco, con excepción de los pigmentos adheridos directamente sobre las superficies cerámicas del rostro y de algunas partes de las piernas.

Es de sumo interés el hecho de que el elemento 4 fuera restaurado en algún momento entre su elaboración y su enterramiento definitivo en la segunda mitad del siglo XV. En efecto, el antebrazo izquierdo fue roto tal vez de manera accidental y restaurado por un individuo de poca pericia. El área de fractura fue cortada y limada diagonalmente a la altura del codo. Luego se elaboró el nuevo antebrazo, copiando la forma original, pero sin igualar los detalles y la calidad de la pieza rota. Así por ejemplo, las paredes del agregado son mucho más delgadas; las garras tienen dimensiones menores y sus cinco uñas fueron representadas con simples incisiones sobre el barro. El nuevo antebrazo quedó fijado a la escultura por medio de un cordel que pasaba a través de un par de perforaciones practicadas a cada lado de la unión (figura 16).


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Ultima modificación: 31 de Mayo, 2000
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