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La morfología y la advocación de las imágenes


Las dos imágenes de Mictlantecuhtli tienen tantas semejanzas que es fácil confundirlas. Ambas son esculturas exentas, antropomorfas y pertenecen al sexo masculino (figura 11). Se trata de representaciones hieráticas de cuerpo completo, cuyas dimensiones rebasan ligeramente las del mexica promedio: 174 cm de altura, 98 cm de ancho máximo y 50 cm de profundidad. El cuerpo acusa una marcada desproporción, pues tiene un canon de 4.5 alturas de cabeza, propio de un niño de 2 años. Todos sus elementos constitutivos observan una estricta simetría bilateral. En lo tocante a su posición, las esculturas están de pie con la cabeza de frente, los brazos flexionados dirigidos hacia adelante --mostrando garras en actitud de ataque-- y las piernas rectas. Vale la pena mencionar que el torso acusa una ligera inclinación hacia el frente (figura 12).

Como dijimos, la cabeza es proporcionalmente grande, ya que su altura equivale al 22.5% de la altura total de la imagen. El área correspondiente al cuero cabelludo tiene decenas de perforaciones irregulares de 0.5 cm de diámetro. La cabeza se distingue por sus prominentes orejas con pabellones proyectados hacia los lados y con lóbulos perforados. El rostro está semidescarnado. Protuberancias hemiesféricas de superficies lisas figuran los ojos. La cara tiene pómulos pronunciados y una nariz carente de su extremo cartilaginoso que deja visible las paredes del vómer. Mientras que los cóndilos de la mandíbula no son perceptibles debido a que los cubre la piel, la boca entreabierta muestra una dentadura libre de tejidos blandos. Un cono truncado corto conforma el cuello.

Las esculturas de Mictlantecuhtli tienen un abultado torso esquelético compuesto por ocho pares de costillas. En el extremo inferior del esternón hay dos perforaciones donde se anudaba el cordel que sostenía la pieza trilobulada que representa el hígado (compuesto por sus lóbulos derecho e izquierdo) y la vesícula biliar. Para su debido amarre, esta pieza tiene cuatro perforaciones en su extremo superior. Del torso emergen dos brazos macizos y tan largos que, si estuvieran extendidos hacia abajo, llegarían por debajo de las rodillas. Como dijimos, las esculturas de Mictlantecuhtli tienen garras armadas de cinco uñas corvas, fuertes y agudas. La cadera, las piernas y los pies contrastan por su robustez con el torso esquelético de las imágenes.

La vestimenta se limita a un máxtlatl y un par de sandalias. El máxtlatl no es de cerámica, sino que fue elaborado con fino estuco. Se trata de una tira larga y angosta, envuelta en torno a la cintura de las imágenes y que pasa entre sus piernas. Un extremo de la tira cae hacia el frente y el otro hacia atrás. Las sandalias tienen taloneras y están anudadas al tobillo con largos listones.

Reviste especial interés la decoración pictórica de nuestras esculturas. Gracias a los escasos vestigios de pigmento encontrados tanto sobre la cerámica como sobre los recubrimientos de estuco, podemos hacer una reconstrucción hipotética de los colores originales. Todo parece indicar que ciertas partes del cuerpo y de la vestimenta tenían el mismo color en ambas esculturas. Nos referimos específicamente a las orejas, el hígado, las rodillas y los listones de las sandalias, todos pintados de rojo. En cambio, el color del rostro, los brazos, la cadera, las piernas y los pies era distinto en cada imagen: en el elemento 4 hay una clara preponderancia del azul, y, en el elemento 5, del negro. Queremos llamar la atención, asimismo, en una mancha circular amarilla presente sobre la porción derecha del rostro del elemento 5.

Para el lector resultará evidente que todos los atributos recién descritos corresponden plenamente con las representaciones escultóricas y pictográficas del Señor del Mundo de los Muertos (figura 13) (figura 14) No hay mucho lugar a confusión, puesto que las imágenes de Mictlantecuhtli y del Dios A tienen rasgos estereotipados y poco variables. Aunque son muy comunes las representaciones de esta deidad como ser esquelético, predominan figuras como las nuestras con cuerpos parcialmente descarnados que son verdaderos estudios de cadáveres en descomposición. Como norma general, en lugar de cabeza tienen una calavera frecuentemente flanqueada por grandes orejas rojas. Presentan costillas visibles, pero las extremidades suelen conservar los tejidos blandos. Al igual que en otras deidades nocturnas, terrestres y del inframundo (como Mictecacíhuatl, Coatlicue, las cihuateteo, Itzpapálotl y las demás tzitzimime), feroces garras sustituyen las manos y, en ocasiones, los pies. Las garras de estas deidades han sido vinculadas con diversos animales míticos y reales.

Los círculos amarillos, como el que encontramos sobre el rostro de una de nuestras esculturas (elemento 5), son atributos propios de Mictlantecuhtli. Con frecuencia se les representa en los códices como manchas amarillas con puntos rojos, signos de material óseo y sanguíneo. En lo tocante al atavío, Mictlantecuhtli viste normalmente sandalias con talonera y máxtlatl con un extremo hacia adelante y el otro hacia atrás.

En las pictografías existen otros atributos distintivos del Dios de la Muerte que no encontramos en las esculturas de la Casa de las Águilas. Sin embargo, no se puede descartar la idea de que alguna vez contaran con ellos y que, por ser elaborados con materiales perecederos, éstos hayan desaparecido con el paso del tiempo. El caso más evidente es el del cabello crespo y negro que caracteriza no sólo a Mictlantecuhtli, sino a las cihuateteo, las tzitzimime y otras deidades nocturnas. Como dijimos anteriormente, nuestras imágenes tienen decenas de perforaciones en la cabeza, donde seguramente fue insertado cabello natural y, probablemente, otros elementos como "ojos estelares" y banderas de papel. De igual forma, podemos suponer que las dos esculturas ostentaron originalmente orejeras circulares, adornos de papel sobre la frente y sobre la nuca que tenían forma de rosetas, banderas y estolas de papel blanco.

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Ultima modificación: 31 de Mayo, 2000
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